jueves, 2 de abril de 2009

Momentos de pasión

— Paul Gauguin, Cristo en el huerto de los olivos, Cristo amarillo y Cristo verde en el calvario bretón

Paul Gauguin (1848-1903) es un pintor postimpresionista que nunca fue cristiano, pero al que le impresionaba la fe sencilla pero sincera de los bretones en Francia (puedes ver a las mujeres bretonas vestidas con sus trajes típicos en sus cuadros). Por eso pinto varios motivos de la vida de Cristo, identificándose con los sufrimientos del Redentor. Hoy vas a experimentar estos momentos de pasión a través de tres de sus obras.

— W. A. Mozart, Requiem, Domine Iesu.





1. Del evangelio según San Marcos
Fueron a una finca, que llaman Getsemaní y dijo a sus discípulos
— Sentaos aquí mientras voy a orar.
Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:
— Me muero de tristeza: quedaos aquí velando.
Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:
— ¡Abba! (Padre): tú lo puedes todo, aparta de mí ese cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quiere
Volvió, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:
— Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.
De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabra Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargado Y no sabían qué contestarle. Volvió y les dijo:
— Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.


— Siento impotencia, incomprensión. Un amor no devuelto como se mereciera. Jesús siente miedo, pero los discípulos parecen ignorar el momento. Éste se vale de imágenes, señales; pero carecen de importancia para los discípulos. Llegó la Hora.
— No se dan cuenta de lo que han perdido hasta que ya es tarde.
— Yo creo que hubiera hecho lo mismo que Santiago y Juan en ese momento.



2. Del evangelio según San Marcos
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDIOS. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.»
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
— ¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.
Los sumos sacerdotes, se burlaban también de él diciendo:
— A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.
También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:
— Eloí Eloí lamá sabactaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)
Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
— Mira, está llamando a Elías.
Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:
— Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.
Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.


— Otra vez el Señor incomprendido. Esta vez por los otros dos crucificados y por aquellos que lo insultaban a su paso. Lo etiquetaron de malhechor.
— La mayoría tiende a lo erróneo.
— En el segundo cuadro me veo en la tarde de tinieblas, veo cómo todos insultan a Jesús y me siento triste, triste porque tengo miedo de ayudar a Jes´´us porque me podrían matar a mí también, no lo puedo hacer; Jesús me mira y me siento como mejor que antes.



3. Del evangelio según San Juan
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
— Mujer, ahí tienes a tu hijo.
Luego, dijo al discípulo:
— Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

— Jesús da el amor que le queda con su Madre y Juan. A pesar de o sufrido tine fuerzas para decírselo al discípulo amado.
— Me impresionaría mucho si yo estuviera en el lugar del discípulo al decirle: “ahí está tu madre”.
— En el último cuadro me veo como Juan y Jesús me habla; cuando termina por un aparte me siento bien (porque soy acogido en su casa) y por otra mal porque sé que Jesús va a morir, pero todos sabemos que resucitará.

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Contempla los tres cuadros, lee los fragmentos del evangelio que los acompañan, vete metiéndote en la escena, “como si presente te hallares”, que decía San Ignacio de Loyola. Utiliza tus cinco sentidos, como si estuvieras allí. Y escribe aquí tus sensaciones, tus impresiones, tu diálogo con Jesús:

— Mira que somos malos; nos vienes a salvar y nosotros te matamos. Qué inteligentes. Y, ¿qué muerte?, porque te hicimos casi de todo, vamos que podrías no haber llegado ni siquiera a la cruz, pero tú quisiste llegar , par que se cumpliera la Escritura y creyéramos. Después de todo, mal agradecidos.
— Me imagino allí, siendo uno de los discípulos de Jesús, pensando en muchas cosas, pensando en cómo ha podido Jesús llegar a estar clavado en la cruz, apunto de morir, en si Jesús es en verdad Hijo de Dios porqué éste no le salva, pensando en todo lo que nos había enseñado Jesús hasta ese momento, meditando cada una de sus palabras, de sus oraciones, de sus milagros, de sus actos, y pensando, “ahora, qué voy a hacer yo. Si mi maestro ha muerto por defender estos hechos, yo no voy a seguir el mismo camino para morir en una cruz al igual que él, quizás yo con ayuda de los demás discípulos de Jesús sí podré, seré capaz de evangelizar la tierra entera, que a lo mejor su muerte sirve para que todo el mundo se eche atrás o al contrario todos creamos en él”.
Claro que de todas formas es imposible que Dios haya enviado a su Hijo para que muera en la tierra, algún plan, algo tiene que tener preparado para que dentro de poco todo vuelva a ser como antes o mejor. En realidad, Jesús no ha muerto, sólo se ha alejado de nosotros, pero donde quiera que ahora esté nos va a seguir ayudando en la tarea que él mismo nos encomendó. Todos vivimos según Dios quiera y gracias a él.

jueves, 26 de marzo de 2009

M. Grünewald - Crucifixión



— M. Grünewald, Retablo de Issenheim, Crucifixión
— Allegri, Miserere

Estamos ya muy cerca de la Semana Santa y este V domingo de Cuaresma nos invita a darnos cuenta de que la cruz de Jesús es su gloria. La gloria de Dios en la Biblia es la presencia del Señor en medio de su pueblo. Y eso es Jesús crucificado para nosotros: presencia que cura, sana y salva, porque incluso lo más horrible de nuestra vida (la muerte) él la ha sufrido y la ha vencido.
Vas a contemplar una de la piezas que componen el político (varias tablas distintas) del altar de Isenheim, un pueblecito que está a una hora de Friburgo, en la frontera entre Francia y Alemania. El retablo contiene varias escenas (anunciación, resurrección, etc.) pero l a que hoy contemplas es la crucifixión. Este retablo fue pintado entre los años 1523 y 151 para la capilla del hospital en honor de las víctimas de una peste que asoló Isenheim. El artista era un hombre melancólico, casi desconocido para los historiadores. Como fondo, escuchas el salmo 50, el famoso Miserere, en la versión del italiano Allegri. Hay una curiosa anécdota en torno a esta obra. Resulta que desde 1640, año en que se estrenó, este Miserere sólo se tocaba en las celebraciones del Papa para la Semana Santa en Roma. Era imposible copiar sus ¡ocho voces! Pero un niño de 14 años, con escucharlo una vez, fue capaz de memorizarlo y transcribirlo por entero. Aquel niño era Wolfgang Amadeus Mozart. El papa Clemente XIV, impresionado por aquel “pequeño ladrón musical” lo nombró Caballero de la Orden de la espuela de Oro.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (12, 20- 33)

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos gentiles; éstos acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:
— Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó:
— Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre. Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva el Padre le premiará. Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré? : Padre líbrame e esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo:
— Lo he glorificado y volveré a glorificarlo
La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo:
— Esta voz no he venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.
Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

1. Lee el texto del evangelio y haz como Mozart, pero tú lo vas a tener más fácil. Sólo tienes que memorizar la frase del evangelio que más te haya llamado la atención. Escríbela aquí y repítela hasta aprenderla y procura repetirla varias veces a lo largo del día. Verás que tu vida cambia...



2. Un conocido sacerdote y escritor holandés de nuestros días ha escrito lo siguiente sobre este retablo: “Esta obra no es sólo el retablo más espectacular que jamás haya sido realizado, sino también el más conmovedor de todos. Cuando vi el cuerpo flagelado, escuálido y cubierto de llagas de Jesús en la cruz, tuve una sospecha de cuál pudo ser la reacción de las apestadas y moribundas víctimas en el siglo XVI. En ese retablo vieron a su Dios, con las mismas úlceras supurantes que tenían ellos, lo cual les hizo tomar conciencia con una fuerte impresión de lo que realmente significa la Encarnación. Vieron brillar juntos en esa figura sufriente la solidaridad, la compasión, el perdón y un amor infinito. Vieron que, en medio de su angustia mortal, Jesús no les había dejado a su suerte”. ¿Qué opinas?





3. Fíjate en los detalles. La cruz de Jesús es como una flecha que apunta al cielo. El Señor se retuerce de sufrimiento en la cruz; su rostro, sus miembros están totalmente desfigurados. Le acompañan María Magdalena arrodillada sola y llorando, con un frasco de perfume al lado para ungir el cuerpo de Jesús en la sepultura; están Juan y la madre de Jesús. Y también Juan, el bautista, con el símbolo del cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Imagínate que estás allí. ¿Qué personaje serías? ¿Qué sentirías? ¿qué dirías? ¿Qué harías?





4. Contempla de nuevo el cuadro durante unos momentos y escribe ahora aquí tu oración:

viernes, 13 de marzo de 2009

El Greco y Matt Maher - Un Jesús diferente




— El Greco, La purificación del templo (diferentes versiones)

— Matt Maher, Your grace is enough

A veces nos hemos formado una imagen de Jesús demasiado dulzona, pero lo cierto es que el Señor también tenía genio, como cualquiera de nosotros. Había cosas demasiado importantes en su vida y en la de los demás como para andarse por las ramas. Su mirada es compasiva, pero al mismo tiempo exigente, y un episodio como el que nos narra el evangelio del próximo domingo nos lo recuerda.
Conoces de sobra a El Greco. Él y su escuela solían pintar diferentes versiones de un mismo tema, y por eso hoy tienes tres imágenes distintas de la escena que vamos a contemplar. El complemento perfecto es esta canción “cañera” de Matt Maher, un católico norteamericano que nos enseña que la música pop y el cristianismo no están reñidos, sino todo lo contrario. O como decía Juan Pablo II: se puede ser joven cristiano y profundamente moderno.


1. Lee el texto del evangelio y subraya la frase que te llame :

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (2, 13- 25)

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
-- Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "el celo de tu casa me devora".
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
-- ¿Qué signos nos muestras para obrar así?
Jesús contestó:
-- Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Los judíos replicaron:
-- Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de lo que había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la Palabra que había dicho Jesús. Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía, pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.



2. Si Jesús hoy nos tuviera que recriminar algo como seguidores suyos, ¿qué crees que sería?



3. Aquí tienes la letra de la canción en inglés y su traducción al castellano. Subraya la frase que más te llame la atención y escribe aquí la oración que te sugiera:

Great is your faithfulness oh God
You wrestle with the sinner's heart
You lead us by still waters into mercy
And nothing can keep us apart
So remember your people
Remember your children
Remember your promise, oh God
Your grace is enough.
Your grace is enough.
Your grace is enough.
Your grace is enough for me.
Great is your love and justice God.
You use the weak to lead the strong.
You lead us in the song of your salvation
And all your people sing along.
So remember your people.
Remember your children.
Remember your promise, oh God.
Your grace is enough (x3)
Your Grace is enough
Heaven reaching down to us
Your Grace is enough for me
God, I see your grace is enough
I'm covered in your love
Your grace is enough for me

---

Grande es tu fidelidad, Oh Dios,
Luchas con el corazón del pecador
Nos conduces por aguas tranquilas la misericordia
y nada puede apartarnos (de ti)

Por eso, acuérdate de tu pueblo,
Acuérdate de tus hijos
Recuerda tu promesa, oh Dios.

Tu gracia basta
Tu gracia basta
Tu gracia basta
Tu gracia me basta

Grande es tu amor y tu justicia, Dios.
Usas al débil para llevar al fuerte.
Nos introduces en el canto de tu salvación
Y todo tu pueblo canta unido.

Por eso, acuérdate de tu pueblo,
Acuérdate de tus hijos
Recuerda tu promesa, oh Dios.

Tu gracia basta... (x3)

Tu gracia es bastante
El cielo se ha inclinado hacia nosotros
Tu gracia me basta

Dios, Sé que tu gracia es bastante
Estoy inundado por tu amor
Tu gracia me basta.

martes, 3 de marzo de 2009

Rafael - La Transfiguración




— Rafael Sanzio, La transfiguración (1516-1520)

— W. A. Mozart, Sinfonía nº 40 en sol menor, Molto allegro (1er movimiento)



Uno oye hablar de Velázquez o Picasso y sabe perfectamente de quiénes se trata. No importa el nombre, sino el apellido. Pero en el pintor del
evangeliz-@rte de hoy pasa al contrario (la Cuaresma lo cambia todo...). Uno o ye hablar de un tal Sanzio y no tiene ni idea, pero le dicen el gran pintor Rafael y dice:¡me suena!
La tabla que vas a contemplar es impresionante. Se encuentra en los musesos vaticanos, en unas salas que llevan precisamente el nombre de este gran pintor y que son de lo más visitado de todas aquellas dependencias. Si Dios quiere tendremos la suerte de contemplarlo al natural in situ, pero de momento nos conformamos con esta imagen.
La escena la conoces. Jesús se transfigura, muda si figura antes de la pasión, revela a los discípulos su gloria, para que crean tan sólo un poquito más en él. Él es Jesús, el Cristo, el rey de la gloria, el Hijo amado del Padre, superior a la Ley y a los Profetas, simbolizados en Moisés y Elías. Y el ingenuo de Pedro que quiere hacer tres tiendas para que esa situación dure, sin darse cuenta que la luz no existe sin la cruz...
Vas a escuchar música de Mozart, posiblemente la segunda melodía más famosa de todas cuantas compuso. Esta sinfonía en to no menor cuadra muy bien con esta escena en la que se entremezclan la luz y la tiniebla, el bien y el mal, el ya pero todavía no, la gloria y la cruz.


1. Lee despacio el texto del evangelio de este próximo domingo y subraya aquello qué toque tu corazón. Dale vueltas. ¿Qué te querrá decir Dios a través de ello? Intenta escribirlo aquí

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos (Mc 9, 2-10)
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún lavandero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Ellas.» Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.» De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».







2. Pedro, Santiago y Juan viven una experiencia fuerte de Dios y esto hace que se olviden de sí mismos. Fíjate en que San Pedro no se preocupa de él ni de los otros dos, sino sólo de construir una tienda para Jesús, otra para Moisés, otra para Elías. ¿Te ha pasado a ti esto alguna vez? Escribe alguna ocasión en que hayas sido generoso, pensando antes en los demás que en tí mismo:






3. Fíjate ahora en la parte inferior del cuadro. Rafael ha pintado la escena con la que sigue el evangelio. Es la del padre que tiene un hijo endemoniado y quiere que el Señor lo cure. Su grito es conmovedor: “Creo, Señor, pero aumenta mi fe”. ¿Y tú? ¿De qué demonios te tendría que curar el Señor? ¿Por quién le pedirías, a quién le llevarías para que lo/la/les curara?




4. Vuelve a fijarte en la parte superior del cuadro, en ese Cristo que es a la vez resucitado (vestiduras blancas, luminosidad, fuerza) y crucificado (brazos abiertos como si estuviera clavado en la cruz). Y escríbele aquí tu oración:







Rezamos juntos:


Señor Dios nuestro:Cuando tu Hijo se transfiguró,diste ojos de fe a los apóstoles para que pudieran ver más allá de las aparienciasy para reconocer a Jesús como tu Hijo amado.Esta visión en el Tabor les dio fuerza para la hora de la prueba.Cuando parezca que nuestra fe y nuestra confianza nos abandonan, en momentos difíciles y oscuros,que tu Hijo nos lleve también a nosotros al Monte Tabor y nos haga vislumbrar su luz resplandeciente, para que con renovado coraje y generosidad veamos a dónde él quiere que vayamosy estemos dispuestos a seguirle. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

jueves, 26 de febrero de 2009

Moretto da Brescia - Cristo en el desierto


— Moretto da Brescia, Cristo en el desierto (ca.1520)


— A. Vivaldi, Verano (Concierto nº 2 en Sol menor; Allegro non molto; Adagio e piano - Presto e forte; Presto)


Hemos comenzado la Cuaresma. Y a lo largo de todo este camino de conversión queremos escuchar más a fondo la palabra de Dios. Por eso, durante todo este tiempo litúrgico, en nuestro proyecto evangélico, rezaremos sobre los textos del evangelio que serán proclamados en la misa del domingo siguiente. Durante mucho tiempo, contemplar estas imágenes fue la única Biblia de la que la gente podía disponer. Nosotros vamos a repetir esta experiencia.
Hoy nos centramos en el evangelio del I Domingo de Cuaresma. Nos encontramos con Jesús poco después de haber sido bautizado. El Espíritu le ha empujado al desierto. Allí pasa 40 días, símbolo de los 40 años que el pueblo de Israel pasó vagando por el desierto, antes de entrar en la tierra prometida. Pero el desierto es un ring donde luchar contra la tentación. Y así nos encontramos a Jesús, luchando a brazo partido con el mal...
Pero no te emociones... Ni sangre ni puñetazos, la escena que hoy contemplas es mucho más tranquila. Se refiere a ese pequeño dato que nos refiere Marcos en su evangelio: Jesús se quedó en el desierto, vivía entre animales salvajes y los ángeles le servían. Es como si fuera una nueva creación, el paraíso recobrado y el Hijo de Dios hecho hombre viviendo entre toda aquella “animalada” sin que le hagan daño. Y los ángeles como camareros... Es una estampa feliz. Porque la tentación es dura, pero siempre, después de la tempestad, viene la calma.
Por eso la imagen que hoy contemplas “es extremadamente original. En ella, Cristo en el desierto contempla el mundo a su alrededor. El artista, Moretto da Brescia, ilustra el momento en el que, tras el bautismo, Jesús es llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado, pero no se ve al Tentador. Vemos sólo a Cristo, quien ayunando cuarenta días, mantiene una relación intensa con la creación entera. En Cristo, por quien todas las cosas han sido creadas, la creación entera recupera su frescura y su novedad” (Timothy Verdon).
Escuchas música de Antonio Vivaldi, en concreto los tres movimientos del concierto “Verano” de las cuatro estaciones. En el desierto y en el verano hacen mucho calor, pero además los contrastes de la música barroca sirven muy bien para escenificar este periodo de la vida de Jesús: lucha contra el mal y disfrute de la creación.



1. Escribe aquí tus impresiones generales al unir imagen y música



2. En su mensaje para la Cuaresma 2009, el Papa ha insistido en la importancia del ayuno y nos ha escrito lo siguiente: «Queridos hermanos, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios. Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectura de la Palabra de Dios, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical».

¿Qué compromiso eliges tú para esta Cuaresma?




3. Jesús es tentado por Satanás. Que te parece esta frase que el escritor inglés C. S. Lewis (sí, el mismo que el de las Crónicas de Narnia) pone en el Prefacio de su obra Cartas del diablo a su sobrino: “En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano.”




4. Por último, lee el texto del evangelio de este domingo y después escribe tu oración:
DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 12- 15

En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás, vivía entre animales salvajes y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
— Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creer en el Evangelio.

jueves, 19 de febrero de 2009

Maestro de Wilton - Díptico






— Maestro de Wilton, Díptico (ca.1395)


— G. De Machaut, Misa de Notre Dame


Seguimos con maestros y tablas pintadas. Pero ahora cruzamos el canal de la Mancha y nos vamos a la Inglaterra medieval, la de Arturo y sus caballeros, Ricardo Corazón de León y las cruzadas. Y avanzando un poquito más llegamos a la época del gótico internacional, a la que pertenecen estas tablas de roble del báltico. Ricardo II es el rey que nos interesa, porque para él fue pintado este díptico —una obra en dos piezas— que se asemeja mucho a la escena de la epifanía o adoración de los reyes magos. Y es que nuestro buen rey había nacido un 6 de enero. Y cuenta la tradición que los reyes de Castilla, Navarra y Portugal fueron entonces a rendirle pleitesía (siempre nos toca la mejor parte...).
En la tabla de la izquierda está el rey Ricardo II arrodillado, presentado por sus santos protectores, el
rey Eduardo, san Edmundo Mártir y san Juan Bautista. En la tabla derecha se encuentra la Virgen María, con el Niño en brazos, rodeados por once ángeles, contra un fondo de oro y con un campo a sus pies de flores delicadamente coloreadas, que representan el jardín del paraíso. La pintura se ha hecho al temple, utilizando yema de huevo, y es una verdadera joya. El dítico tiene muchas incrustaciones en oro y para obtener el pigmento azul utiliza una piedra preciosa, el lapislázuli; también el vestido del monarca está pintado con bermellón, otro pigmento muy caro.[
Los tres santos que presentan a Ricardo arrodillado a la Virgen con el Niño se cree que fueron venerados por el rey, pues cada uno tuvo su propia capilla en la abadía de Westminster. Cada santo lleva el atributo simbólico por el que se los reconoce en el arte. Edmundo el Mártir (rey de Anglia Oriental, 840-870), que está a la izquierda, lleva la flecha que lo mató, mientras que Eduardo el Confesor, en el centro, sostiene el anillo que dio a un peregrino que resultó ser san Juan Evangelista disfrazado. Juan el Bautista (a la derecha) sostiene su símbolo, el cordero de Dios. Juan el Bautista era el santo patrón de Ricardo, y los otros dos santos habían sido reyes de Inglaterra. Ricardo sentía una devoción especial por Edmundo, quien es, junto a san Jorge, uno de los patrones de Inglaterra. Dos son las convicciones que animan el conjunto: la fe de Ricardo II y el origen divino de la monarquía.
Vas a escuchar polifonía gótica, que como sabes comenzó en Francia. No es que se llevaran muy bien ingleses y franceses en esta época, pues estamos en plena Guerra de los 100 años (en realidad duró “sólo” 116). Pero esto nos da pié para hablar de Santa Juana de Arco, una santa muy interesante, cuya biografía tienes al dorso.






1. Observa la escena del rey arrodillado y sus santos protectores. Es una escena tranquila y sosegada ¿Con qué personaje te quedas? ¿Por qué?













2. Fíjate ahora en cambio en la escena del cielo (el color azul nos lo recuerda). La gran cantidad de personajes, las alas de los ángeles, los gestos, nos arrastran a la escena, que tiene gran movimiento. Y si te fijas, todos los ángeles tienen el mismo dibujo sobre los hombros: es el ciervo blanco (the white Hart), símbolo del rey Ricardo II. Piensa tú ahora: si tuvieras que hacer tu escudo de armas, ¿qué animal elegirías? ¿Por qué?




3. Escucha la música, lee este texto y escribe después tu oración:

Una jovencita de 13 años, de Domremy (Francia), llamada Juana de Arco, mientras rezaba en la iglesia de su pueblo, oyó voces misteriosas que la invitaban a liberar a Francia que estaba dominada en gran parte por los ingleses; eran las voces del Arcángel San Miguel, de Santa Catalina y de Santa Margarita, que le decían: "Tú debes salvar a la nación y al rey". Cuatro años después el gobernador de la provincia, a quien Juana de Arco le había contado lo que le había sucedido, la llevó ante el Heredero. Al hablar con el futuro rey Carlos, ella demostró que conocía cosas secretísimas que solamente el cielo había podido revelarle. El Delfín, al principio, desconfió pero después se convenció de que la joven era enviada de Dios; entonces le confió el mando de las tropas que sitiaban a Orleáns, y en poco tiempo reconquistaron casi todo el territorio francés.
El Delfín fue coronado rey de Francia en Reims, pero, celoso de la popularidad de Juana, pactó una tregua con los ingleses. La joven, convencida de que esta tregua anulaba los esfuerzos y las victorias de su ejército, indignada, recomenzó la lucha con los pocos soldados que estaban de su parte.
En una emboscada cayó prisionera en manos del conde de Luxemburgo, que la entregó a los ingleses por un rescate digno de un rey. Ahora había que demostrar que Juana era una bruja, para poder declarar a Carlos VII como usurpador, pues había llegado a ser rey gracias a “diabólicas maquinaciones de una hereje”. Sólo los jueces eclesiásticos tenían la autoridad de llevar a cabo este proceso. El infeliz obispo Cauchon se prestó para esta intriga política. La ilegalidad del proceso era tal que Juana de Arco rechazó la legitimidad y apeló al Papa.
La heroica joven, encerrada en una cárcel militar contra toda ley eclesiástica, no pudo hacer llegar su voz a Roma y sus enemigos triunfaron y la condenaron a la hoguera. El atroz suplicio tuvo lugar en Rouen el 30 de mayo de 1431. Al ver aquella barbaria, algunos decían: “hemos quemado a una santa”. Juana tenía 19 años.
Los actos del proceso fueron sometidos a revisión entre el 1450 y el 1456, y con la absolución de la imputada comenzó un irresistible desarrollo de veneración de la valiente Juana de Arco, por su fe pura y su genuino amor por la justicia y la verdad, llevados hasta el extremo sacrificio. En 1920 el Papa Benedicto XV la canonizó. Es la patrona de Francia
De todas las histories de los santos, la de Santa Juana de Arco es sin duda la más extraordinaria e increíble: una joven, campesina y sin estudios, a la cabeza de un ejército derrota a un aguerrido ejército, derriba fortalezas, corona a un rey y termina en la hoguera. Y todo en cuestión de dos años. Una simple campesina sin educación, sin conocimientos y sin cultura, venció a los mejores teólogos, militares y estrategas. Dios mostró una vez más el triunfo, el triunfo de la cruz.

martes, 10 de febrero de 2009

Maestro de Urgell - Frontal de altar



— Maestro de Urgell, Frontal de altar (entre 1100 y 1150)


— Canto gregoriano, Victima paschali laudes


Hagamos un nuevo viaje en el tiempo. Hoy viajamos a la Edad Media, en pleno románico, a los pirineos. Imagínate un poblado del condado de Urgell, una iglesia románica, una pequeña comunidad. En ella encontrarías originalmente este frontal de altar, que actualmente puedes contemplar en un Museo de Barcelona.
Ya conoces el motivo que representa. Es Cristo en majestad, rodeado por una doble mandorla o almendra mística. El libro de la vida, la mano derecha en actitud de bendición, un rostro inexpresivo signo de su grandeza y poder. Y ambos lados, los apóstoles, sus doce incondicionales, distribuidos simétricamente en dos grupos de seis (y los envíó de dos en dos...). Cada uno porta un objeto que permite identificarlo, fíjate como ejemplo en las llaves de San Pedro.
Estás ante un bonito ejemplo de lo que lo que se conocía como biblia d elos pobres. El maestro de Urgell quiso reflejar la gloria de Jesucristo, y la de su Iglesia, y la de todos los pueblos de la tierra, en esta tabla pintada que estuvo colocada bajo el altar sobre el que cada día se ofrecía el sacrificio de la misa.
Es como entrar en otra dimensión. El gregoriano que vas a escuchar te ayudará en este sentido. La letra se atribuye al monje Wipo de Borgoña en torno a 1048 y canta la victoria de Cristo resucitado. Déjate llevar, entra en tu interior, forma parte de los apóstoles de Jesús y siente lo que eres: hijo de Dios.


1. ¿Qué sientes al contemplar este cuadro y escuchar esta música?





2. Imagina que formaras parte del grupo de los doce. ¿Qué podrías aportar tu a dicho grupo? ¿Cómo te imaginas la vida con ellos?





3. Fíjate ahora en Jesús, el auténtico centro de la escena. ¿Qué le dirías?





4. Lee despacio el siguiente texto medieval. Párate a cada párrafo y vuelve a mirar el cuadro. Escucha con atención la cadencia contenida de la música. Subraya la frase que más te llame la atención y/o te guste y trata de memorizarla repitiéndola despacio:

Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Di, pues, alma mía, di a Dios: «Busco tu rostro; Señor, anhelo ver tu rostro».
Y ahora, Señor, mi Dios, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte.
Señor, sino estás aquí, ¿dónde te buscaré, estando ausente? Si estás por doquier, ¿cómo no descubro tu presencia? Cierto es que habitas en una claridad inaccesible. Pero ¿dónde se halla esa inaccesible claridad?, ¿cómo me acercaré a ella? ¿Quién me conducirá hasta ahí para verte en ella? Y luego, ¿con qué señales, bajo qué rasgo te buscaré? Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío; no conozco tu rostro.
¿Qué hará, altísimo Señor, éste tu desterrado tan lejos de ti? ¿Qué hará tu servidor, ansioso de tu amor, y tan lejos de tu rostro? Anhela verte, y tu rostro está muy lejos de él. Desea acercarse a ti, y tu morada es inaccesible. Arde en el deseo de encontrarte, e ignora dónde vives. No suspira más que por ti, y jamás ha visto tu rostro.
Señor, tú eres mi Dios, mi dueño, y con todo, nunca te vi. Tú me has creado y renovado, me has concedido todos los bienes que poseo, y aún no te conozco. Me creaste, en fin, para verte, y todavía nada he hecho de aquello para lo que fui creado.
Entonces, Señor, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo te olvidarás de nosotros, apartando de nosotros tu rostro? ¿Cuándo, por fin, nos mirarás y escucharás? ¿Cuándo llenarás de luz nuestros ojos y nos mostrarás tu rostro? ¿Cuándo volverás a nosotros?
Míranos, Señor; escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros. Manifiéstanos de nuevo tu presencia para que todo nos vaya bien; sin eso todo será malo. Ten piedad de nuestros trabajos y esfuerzos para llegar a ti, porque sin ti nada podemos.
Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que tú me enseñes, y no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré.


San Anselmo, prólogo a su libro Proslogion



Compartimos nuestra oración como ecos. Cada uno dice en voz alta su frase.